domingo, 4 de abril de 2021

Una última carta, un último adiós

Era diciembre, ya casi terminaba el año y como siempre estaba reflexionando o capaz sobreanalizando mi vida. Y de repente recordé un sueño, o mejor dicho las personas que aparecieron allí. Viejas conocidas que ahora son extrañas, y con eso apareció una mezcla de sentimientos. Y ya por fin, lo evidente se hizo presente. 
Ante tanta confusión, lágrimas, lamentos, preguntas, dudas y dolor surgió una manera de expresar eso. Una carta. Sí, algo que parece olvidado en el tiempo, pero con la diferencia que nunca iba a llegar al destinatario, por lo que jamás será leída. Y eso, en algún punto, me da paz. 
Hay mucho que decir. Hay mucho que aún permanece dentro. Y esta carta tan solo es un pequeño resumen. Una manera de intentar aliviar mi alma. Aún así cada vez que la releo tengo algo más que agregar. 

Queridas:
Sí empiezo a escribir así porque las quise mucho, y capaz aún lo hago. ¿Acaso es posible dejar de querer a alguien? Incluso después de años de querer olvidar, ¿es posible borrar a alguien del corazón? ¿ O debo preguntar si es posible para mí? 
Ya sé que las perdí, casi que me gustaría decir que ustedes me perdieron a mí pero no puedo. Mi ego no es tan alto, mi autoestima aún menos. Jamás pensé que iba pasar. Lo hubiera esperado de un novio, capaz marido, pero de ustedes no. Y eso es lastima que una herida abierta, que no importa cuánto intenté cerrarla no puedo. En parte, quizá, porque siempre vuelvo a tocarla cuando está por cicatrizar.
Hoy quiero escribirles a ustedes, sin mencionarlas pero sé que si leyeran estas palabras las entenderían. Ustedes fueron quienes me acompañaron durante años, y hoy ya no están. Lo sé desde hace un tiempo pero aún no puedo -ni quiero- aceptarlo.
No puedo no empezar por aquella pregunta que me persigue ¿POR QUÉ? ¿QUÉ PASÓ? una y otra vez lo repito, busco una explicación que parece que no existe. ¿Por qué todo cambió un día para el otro? ¿Fue por mi culpa? ¿No era más fácil decirlo? ¿No podríamos haber intentado buscar una solución? ¿O simplemente no querían, o debo decir no querías? Creo que fue con vos, no puedo explicarlo simplemente creo que vos tuviste mucho que ver. Al final no eras tan inocente.
¿Por qué me dejaron afuera? ¿Qué pasó con todo lo que vivimos con todos los planes, las ilusiones y los sueños? 
Claramente es mentira la frase ”luego de 10 años las amistades son por siempre”. Con lágrimas en los ojos puedo asegurar que se trata de una falsa ilusión, una que todos queremos creer. Y la creemos hasta que la realidad es inegable. 
Me duele, lo tengo que admitir. Me duele incluso después de tanto tiempo. Crecimos juntas, nos acompañamos en tantas primeras veces, nos aconcejamos, nos reímos, lloramos, y ahora solo somos extrañas, tanto que enviar un simple mensaje instantáneo es una fantasía. 
¿A dónde se van esas promesas que jamás se cumplieron? ¿O esos sueños que jamás llegaron al amanecer? ¿O esos chistes que jamás se volverán a contar? ¿Y con los recuerdos? 
¿Será posible tener amistades así otra vez? ¿Podremos encontrar otro grupo? ¿Podré? ¿Saben que no tengo nadie para contarle toda la mierda que tengo dentro?
Me duele que después de ser amigas por tanto tiempo todo haya desaparecido.Me duele no saber qué pasó, porque sé que algo pasó, simplemente no sé qué. Y eso me termina quemando por dentro y por fuera. Me duele que las busqué y no las encontré. También me duele que no me buscaron. Simplemente me dejaron ir.Me duele que ni siquiera me escriban, ni siquiera para mi cumpleaños. Después de tanto tiempo es difícil olvidar una fecha. Me duele que ni siquiera quieran saber de mí. Me duele que yo lloro por ustedes y ustedes nada, hasta parece que se ríen de mí.Me duele que no las puedo olvidar, incluso sueño con ustedes al menos una vez por semana.Me duele que me hayan dejado así, ¿nunca signifique nada para ustedes? Me duele ver las fotos y saber que fueron las últimas, que no habrá una toma dos. Me duele saber que una vez hablamos por última vez sin saber que era la última vez.Me duele saber que un día escuché su voz sin saber que no volvería a escucharla. 
Pero lo que más me duele es que no sé el motivo y probablemente nunca lo sepa porque son tan inmaduras que ni siquiera pueden dar una simple explicación. 
¿Saben las veces que quise mandarle un mensaje? Pero no encuentro razón para hacerlo, ya todo cambió, yo cambié, ustedes cambiaron. Ya no tiene sentido.
¿Alguna vez lloran por mí? ¿O al menos se preguntaron qué es de mi vida?
La última vez que nos vimos, ¿ también sintieron que algo se había roto? ¿Que ya nada era lo mismo?
Aunque quisiera decir que las odio no puedo. Compartimos tantas cosas que intento quedarme con lo bueno, con todo aquello que alguna vez me hizo sonreír. Aunque no puedo evitar preguntarme si me vieran por la calle, ¿me saludarían o simplemente cruzarían de vereda?
Ya es hora de aceptar que nuestro destino era compartir una etapa de la vida, aprender juntas y luego solo quedarnos con los recuerdos buenos y malos, pero separadas. Supongo que así es la vida, ¿no?
Así y todo les deseo lo mejor aunque la situación me duela -y mucho- aprendí un montón y crecí.
Por mucho tiempo pensé que hubiera sido mejor discutir o pelear por algo, al menos así sabría el motivo pero ahora dudo que esa manera sea mejor. Al menos así tengo la esperanza de que -capaz- en otro momento la vida o el universo nos reencuentre y podamos compartir otro momento de nuestras vidas. Abrazarnos y saber que el corazón no entiende de razones ni de tiempo. Solamente siente.
Por ahora no es más que una ilusión que se mezcla con la incertidumbre y la culpa. Solamente les puedo decir adiós. 
Adiós, y capaz, hasta siempre. 


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